lunes, 9 de mayo de 2016

Terriblemente desapercibido

Para los que no me conocéis, os pongo al dia, de profesion soy enfermera, una de esas enfermas pedantes con sonrisa y resabidillas, que lleva observando desde hace un tiempo varios malos vicios a su alrededor, que le comen la cabeza.
Corrijo, no son vicios, sino de terribles costumbres observadas y adquiridas...entre el gremio
De un tiempo para acá, observo como las compañeras, cuando llega un usuario nuevo, por defecto le gritan y por defecto le van reliazando la anamnesis enfermera por el pasillo, camino de la habitación, delante del sanitario, la familia, la limpiadora y todo aquel o aquella que pase en ese momento, obviando así la privacidad del usuario y en consecuencia violando la protección de datos. Y una vez en la habitación, la cosa empeora, pues no pedimos a los acompañantes del usuario con el que va a compartir habitación, que se salgan..nooooo...no vaya a ser que se queden sin el nuevo serial hospitalario.
No hablemos ya de la ineficacia de dicha anamnesis al alcance de cualquier oido discreto o indiscreto cercano, mucho menos de la fiabilidad que esta puede tener?
  • Consume estupefacientes caballero?
  • Claro, consumo coca todos los fines de semana y mi camello vive al lado...y por favor, dígalo por megafonia, no vaya a ser, que quede alguien en el hospital sin tener conocimiento.
Otro dato son nuestros tecnicismo.. “estupefaciente” habrá quien no sepa ni a lo que se refiere, y como este, otros muchos mas, y por vergüenza den la respuesta fácil “NO” acto seguido, esgrimirán nuestra cara y si creen que han optado por la respuesta incorrecta, rápidamente dirán...eh “SI”
Podría buscar muchos culpables a este mal habito que tenemos los enfermeros, pero los únicos responsables somos nosotros, que no alcanzamos a comprender la importancia de privacidad, de la protección de datos y de la información. Olvidamos que si ese tiempo lo empleamos en ir a la habitación , presentarnos al usuario y dedicarle un tono suave al hablar obtendremos mayor información y mucho mas fidedigna.
De este hecho empece a darme cuenta cuando me reincorpore de mi descanso de 3 meses, por estar contratada solo al 75%, y no hagáis cábalas, cubro una prejubilación en un hospital publico.
Como decía, empece a darme cuenta en mi ultima reincorporación, pues debe ser que con la edad me hago tranquila y el hospital se me hace ruidoso y molesto, por lo que empece a pensar en como podía influir ese nivel de ruido en el usuario, en su recuperación...y esto me llevo a meterme de lleno en una ardua campaña en este país “por una sanidad sin ruidos”
Moviles sonando, estudiantes de medicina agrupados en el control o en el pasillo, hablando alto para oirse, los de enfermria elevando mas el tono para creer que se escuchan, sanitarios que gritan que trasladan pacientes, buscas a volumenes infraumanos, con tonos que podrian perforar timpanos.
Cubos que se arrastan, carritos de curas destartalados que parecen cacharrerias ambulantes...en vez de un hospital mi sala parece la casa de los horrores!!!! Esto me llevo a dos conscluisones, el estres que provocamos a los pacientes por duplicado, es decir, por el molesto ruido y por calzarnos su intimidad.
Y por supuesto un tercer dato, el estres que el ruido produce en nosotros y altera nuestra capacidad de concentracion.

Se que mi gremio esta jartito de oirlo, pero trabajamos con personas, debemos de dar una atencion humanizada, pero sobre todo cívica  

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